Hábitat
A veces el intrépido jinete de ríos perpetuos
cambia el juego de surcar caudales sobre piedras y arena gruesa,
se ciega desde la piel hasta los oídos, ahogado en el torrente cristalino...
pero es momentáneo, hasta que desemboca por fin y cabalga sobre rosas de mar.
Guitarras, suenan guitarras, palmas y zapateo de furia amando
Te piso extendido, ¿prefieres recto inquebrantable?
Hoy no quiero hundirme, llegaré hasta tus brazos para balancearme en tranquilidad aérea,
volaré para protegerme en tu espesura bosque –encantado,
he de encontrar la fuente que reservas alimentado de mi hilo oasis de montaña, azul cercana.
Seguiré brotando flores, prados, frutos renovables, manantiales eternos, paisajes protegidos por dos fieles guardianes.