Una muerte anunciada
Creo que el mojarse la cara no le refrescó la confusión disfrazada.
Durante tres meses dilató la situación, pero hoy, justo a media tarde debería dirimir. Al comienzo de cada día pasado proponía convertirlo en excusa de tiempo, se engañaba, mentía tan bien, y él creía.
Pero hacía falta la voz fuerte, dominante:
¡Mariana!- La voz al teléfono sin cordón;
Presta atención, no necesito que hables, solo importa que escuches; razonamos demasiado, pero no me has dado la seguridad que necesito, te amo y lo sabes, hoy se cumple mi plazo, le he puesto término a todas las trabas que impedían que estuviera a tu lado, pues hoy ninguna existe, y te espero, desde luego en el lugar que acordamos, sin maletas, sin fotografías, ojalá sin recuerdos.
Ella asintió, como parte de esta obra sin sentido, como si alguien le viese el rostro puro que lleva en esta vida.
Recopiló las cartas, las cintas, un perfume que le repugnaba desde ahora y una blusa transparente del color que más odia, tres fotografías ocultas con astucia bajo el fondo de un cajón de la cocina.
Se desnudó frente al espejo, y se metió en la tina, pasó un rato tarareando algo en francés, hasta que el agua casi rebalsaba, se sumergió con el pelo suelto como nunca...Fregó su piel, masajeó su cabello, una vez conforme, utilizó la fragancia de miel que adoraba, se fregó el vientre con leche de almendras entre risas y golpecitos de pies.
Guardó en una bolsa de supermercado el acopio de aquellos meses, menos los recuerdos, salió de casa con ojos vengativos de aires superiores.
Y es que a ella nunca le sirvió del todo el reencuentro, desde la primera despedida que jamás se esperó, algo desencajaba. Utilizó sus encantos perversos, llegando al lado donde se satisfacía. Estudiar, trabajar y jugar a escondidas no es sencillo, le cuesta creérselo.
‘Incluyo esta ecografía porque creo que es justo, para que estés al tanto de lo que me ocurre, estaré muy bien, es decir lo estaremos, ya no me busques se acabó el plazo y podremos respirar’, las palabras sobre el papel bajo el umbral de la puerta clandestina parecieron destrozarle los testículos de semental.
Se devolvió el hombre a su casa y se deshizo de aquellos recuerdos, sangró el corazón hasta el infarto, su familia ignoró el motivo.
Muere conocido Empresario de la Zona.