Carencias... en ovulación.
Hay, días, en ellos vida, te sientes bien, y están esos otros, esos días mierda.
Se viene el río entre tus piernas y la calidez no es agradable, el vientre abultado, pesado, el útero hinchado, retorcijones, escalofríos, presión baja. Los ánimos caídos, las ojeras, la emotividad a flor de piel, pamabrón solicitado con urgencia, aguas de hierbas, el guatero roto, la mano tibia ocupada en otras labores, la caricia en el pelo extraviada, los dedos hurgando algo dentro de una fosa nasal repleta, el cerebro y su viscosidad gris sobre un trozo de confort.
Con mucho por hacer, sin fuerzas, apenada, sin saber por el por qué. Y hoy me siento horrible, mal humorada y triste por sentirme de esa forma. En descontento con el tema referido. Recuerdo el beso que le di mientras dormía y el anhelo por uno inesperado, bien escogido de vuelta. Tanta estupidez sin motivo, que no termina, faltan los mimos, falta la ternura, tal vez exagero, creo que sí, tal vez me engaño, y en el fondo, todo es verdad.